Conmemorar y no celebrar

Hoy 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. Desde un enfoque de derechos humanos, es un día para reconocer las desigualdades que enfrentan las mujeres en todas las esferas: económica, política, social y cultural. También es un día para reconocer los aportes de las mujeres a la vida económica, social, cultural y política.

No es un día que se celebre, es un día en el que se recuerda. La lucha por la igualdad de género ocurre en diversos campos, uno de ellos es el laboral. Las condiciones de trabajo de las mujeres obreras de la Revolución Industrial (y de muchas mujeres hoy) eran deplorables. Cansadas de no ser respetadas, un 8 de marzo de 1857 un grupo de mujeres trabajadoras textiles salieron a las calles de Nueva York a protestar. Esta fue, probablemente, una de las primeras manifestaciones por el movimiento.

Pero el punto más álgido en la lucha por la mejora de condiciones laborales de esa época fue con la Huelga de las camiseras de Nueva York, liderada por Clara Lemlich, inmigrante rusa de 23 años, y apoyada por la NWTUL (Liga Nacional de Sindicatos de Mujeres de América). El 24 de noviembre de 1909, 20 000 obreras textiles (70% mujeres y 90% inmigrantes) marcharon para la mejora de salarios, condiciones y reducción de la jornada.

Esas mujeres ganaban entre 3 a 4 dólares semanales en temporada alta frente a los 7 y 12 dólares que ganaban los obreros hombres de la misma industria. Ellas tenían una jornada laboral semanal de 65 horas que podía ampliarse a 75 (cuando nuestra Constitución hoy dice que se pueden trabajar máximo 8 horas al día o 48 a la semana). Ellas eran obligadas a llevar sus propias herramientas de trabajo. Las encerraban en las fábricas y tenían que pedir permiso para ir al baño.

Esas mujeres fueron víctimas de represión política, judicial y policial. Las fábricas -los empleadores- contrataron matones para acosar a sus trabajadoras. Muchas terminaron presas con cargos inventados, otras con multas. En un mes, 723 personas fueron detenidas y 19 condenadas, las multas tenían un promedio de 2.500 dólares por día. Durante las protestas, Clara Lemlich terminó con 6 costillas rotas y fue detenida 17 veces.

En febrero de 1910 la huelga terminó con un Protocolo de Paz que mejoró las condiciones laborales, jornada, salario, seguridad en el trabajo de las huelguistas y ellas regresaron a trabajar. Ese mismo año, se realizó la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague donde, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Así, el 19 de marzo de 1911, en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer.

No ocurrió lo mismo en Estados Unidos, el 25 de marzo de 1911, 123 obreras textiles (y 23 trabajadores hombres), las que habían marchado un par de años antes, murieron en el Incendio en la fábrica textil Triangle Shirtwaist de Nueva York. No pudieron escapar porque trabajaban encerradas en la fábrica. Así se evidenció que ese Protocolo de Paz no sirvió para nada. Y la lucha continuó y la lucha continúa.

Este 8 de marzo, hoy, no hay que dar regalos o flores, no hay que banalizar el sentido de la conmeración. No se felicita a la mujer por ser mujer o al hombre por ser hombre. Este 8 de marzo hay que recordar la lucha de las huelguistas, hay que reconocer el aporte de las mujeres a nuestra sociedad y hay que buscar el acceso y ejercicio pleno de las mujeres a todos sus derechos, a la igualdad, a la no discriminación y a una vida libre de violencia.

 

Fuentes:

  • Comisión Nacional de Derechos Humanos de México
  • Jewish Women`s Archive: Sharing stories, inspiring change: link

En la ilustración que acompaña este texto, aparecen dos obreras textiles participando en una de las marchas durante la Huelga de las Camiseras en Nueva York, 1909.

2 replies on “ Conmemorar y no celebrar ”
  1. Felicitaciones Oscar por el articulo sobre la Conmemoración del Día Internacional de la mujer, interesante análisis, es una fecha como bien dices para valorar a la mujer que desarrolla diferentes actividades en los diversos escenarios de su vida. Creo que todas las mujeres debemos tener las mismas oportunidades que los varones y ser valoradas en su real dimensión. Es responsabilidad del estado y de la sociedad re valorar el rol de la mujer con Politicas mas justas y equitativas.

    1. Exacto! Esa es la esencia del día: la igualdad de oportunidades y es tarea de todos, principalmente del Estado. Muchas gracias por leer y comentar!

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