Lo básico del Derecho de Sucesiones peruano

Este verano decidí entrar al curso de Derecho de Sucesiones en mi Facultad, a cargo del profesor Benjamín Aguilar. Han sido solo 10 clases de 3 horas cada una, la última fue el miércoles pasado durante mi cumpleaños. Pasado mañana es mi examen final y quise escribir este post como un resumen de lo que aprendí en el curso y como ayuda memoria de lo que se me evaluará el miércoles.

Con esta entrada quiero inaugurar una nueva sección en el blog: “Derecho“, en donde colgaré artículos sobre lo que voy aprendiendo en mi formación como abogado. Para quienes me lean y no entiendan algo (porque sé que a veces los términos de los abogados para quienes no son abogados son difíciles de seguir), o quieran más información sobre algún punto en particular, pueden preguntarme en los comentarios. El Derecho de Sucesiones ha generado infinidad de libros y tratados, pretender abarcar siquiera una parte en un solo artículo es imposible. Por eso, en esta entrada solo se tratará algunas instituciones muy puntuales del D. de Sucesiones.

¿Qué es el Derecho de Sucesiones?

Como sabemos, mientras vivimos, generamos relaciones jurídicas todo el tiempo. Desde pagar el pasaje del bus, hasta contraer matrimonio civil. Cuando morimos las relaciones jurídicas que generamos -y el patrimonio producto de ellas- no se extinguen. El Derecho de Sucesiones es el conjunto de normas que regulan la transmisión de esas relaciones jurídicas de la persona que fallece hacia sus sucesores. Evidentemente, no todas las relaciones jurídicas se transmiten, solo las que tienen contenido patrimonial, como los bienes (por ejemplo, inmuebles), derechos (créditos) y obligaciones (deudas).

En el Perú, de acuerdo al art. 2, literal 16 de la Constitución, la herencia es un derecho para el causante (quien fallece) y para el heredero (el sucesor). El causante es quien con su muerte apertura la sucesión y solo puede ser una persona natural. El sucesor es quien toma la posición jurídica que fue del causante, o sea que asume sus relaciones jurídicas, tanto los activos como los pasivos. El sucesor es entonces el heredero. Es cierto que el Código Civil vigente distingue al sucesor en heredero o legatario, pero, para el profesor Aguilar, el legatario no es sucesor porque no asume la posición jurídica del causante, solo es llamado por este para ser beneficiado con un bien en particular.

Sucesión legal

Tenemos regulados dos tipos de sucesión: la legal (cuando no hay testamento) y la testada (cuando hay testamento). Según la primera, la ley convoca como herederos a los parientes y al cónyuge, si lo hubiera. Para esto, establece 6 órdenes hereditarios de prelación excluyentes (salvo con el cónyuge).

  1. Descendientes: si hay hijos o nietos (en ausencia de hijos), todo el patrimonio va para estos y el cónyuge que hereda como un hijo más.
  2. Ascendientes: si no hay hijos ni nietos, pero sí padres o abuelos, ellos heredan junto con el cónyuge. El padre que reconoce tarde a su hijo o que reconoce por orden del juez no hereda de su hijo.
  3. Cónyuge: concurre en la herencia con los descendientes o ascendientes, se considera también al conviviente de unión de hecho reconocida. El divorciado, obviamente, no hereda.
  4. Hermanos: Los tres órdenes anteriores correspondían a parientes en línea recta, con los hermanos empiezan los parientes en línea colateral.
  5. Tíos y sobrinos
  6. Primos hermanos, tíos abuelos y sobrinos nietos

En ausencia de estos 6 órdenes y a falta de testamento, la herencia recae en el Estado (pero, naturalmente, no a título de sucesor). OJO, para heredar se necesita aceptar la herencia. A esta facultad de aceptación o renuncia de la herencia se conoce como derecho de delación y tiene un plazo de 3 o 6 meses (3 si la muerte del causante se produjo dentro del territorio nacional y 6 si fue fuera), si no hay pronunciamiento, se entiende como que se aceptó la herencia.

Sucesión testamentaria

Como había escrito, párrafos anteriores, el acto jurídico de testar es un derecho constitucional. Si hay testamento, no se aplican las reglas de la sucesión legal, a no ser que el testamento esté mal hecho o incompleto. Pero, sí se respetan los tres primeros órdenes de herederos, que corresponden a los forzosos. Es decir, el testador está obligado a convocar en su testamento a sus descendientes (o ascendientes, si correspondiera) y cónyuge. Si no los hay, el testador puede instituir como herederos voluntarios a quienes quisiera y puede poner condiciones (con los forzosos, no).

El testamento es un acto unilateral, individual, personalísimo, solemne (si no se cumplen ciertos requisitos formales como que sea por escrito, que el testador esté identificado, que haya fecha y firma, es nulo) y revocable. Solo quienes tienen capacidad de ejercicio (o sea tienen capacidad de discernimiento) pueden testar, ya sea por escritura pública, sobre cerrado o testamento hológrafo.

Institución de la legítima

Es una prohibición de disposición a título de liberalidad para el titular de un patrimonio cuando tiene herederos forzosos. Es decir, si el futuro causante tiene hijos o padres o cónyuge o conviviente, no puede regalar todo su patrimonio, solo una parte. Esta porción se conoce como cuota de libre disposición. Si hay descendientes o cónyuge, el futuro causante solo puede regalar un tercio de su patrimonio. Si solo hay ascendientes, puede disponer de la mitad.

Exclusión de la herencia

Frente a determinados comportamientos de los futuros sucesores, se puede recurrir a la indignidad o desheredación para excluir de la herencia.

Indignidad Desheradación
Para cualquier tipo de sucesión. Solo para la sucesión testamentaria.
Para cualquier sucesor. Solo para los herederos forzosos.
Resultado de un proceso judicial. Por testamento, señalando causa.
Solo en determinados supuestos, contenidos en el art. 667 del Código Civil. Solo en determinados supuestos, contenidos en los art. 744, 745, 746 y 747 del Código Civil.
Puede pedir la declaración de indignidad el futuro causante, los que hubieran concurrido con el indigno o los que iban a heredar a propósito de este. Solo puede hacerlo el testador a través de su testamento.

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